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DESPERTAR |
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Sin
embargo,
es
fácil
de
entender.
Me
sentí
madre,
me
sentí
joven.
El
amor
me
hizo
ser
otra
mujer.
Pero
al
fin,
la
realidad
se
impuso.

La
razón,
cual
una
negra
garra
Apretó
mi
garganta
sin
piedad.
Era
tan
bello
mi
niño,
El
hijo
de
mis
ilusiones,
El
pequeño
que
no
llegará
a
nacer.
¿Por
qué
el
cielo
no
llora?
De
qué
ríe
la
gente,
acaso
no
ve
Mi
corazón
deshecho,
los
brazos
vacíos,
Mi
mirada
perdida
en
la
bruma?

Yo
lo
sabía,
es
cierto.
Lo
sabía.
Pero,
cómo
lo
llegué
a
querer!
El
viento
hace
mover
las
sombras
Obscuras
de
la
noche
de
mi
pena.
Ya
no
lloro.
Parece
que
va
a
amanecer.
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